Un minuto de polémica: La verdad que no te quieren decir

Un minuto de polémica: La verdad que no te quieren decir.

Por @Washu13
“Washu informa a todos los lectores de “La Vida en Cosplay” que haciendo uso de mi derecho de expresión contenido en el art. 20.1.a CE todas las opiniones vertidas en mis artículos son la plasmación de dicho derecho y no se considerará ni vinculantes ni mucho menos la traducción de la línea editorial de la revista y el blog”
Con el pertinente aviso ya en ristre me dispongo, un día más, queridos lectores, a hablaros de un tema muy polémico que últimamente está de moda, o al menos me he topado en poco tiempo con varios ejemplos de lo que digo. Ya os aviso que lo que voy a decir tiene un cariz muy crudo y realista, que por otra parte se contrapone a mis deseos de lo que “me gustaría que fueran las cosas”. Por lo tanto, advierto ya de antemano que mi deseo es que la realidad fuera otra, pero que, no es el caso.
Ya en este punto debéis de estaros preguntando de qué hablo, pues bien, me refiero a un tema del que ya he hablado pero que últimamente ha cobrado más importancia y se ha trastocado y retorcido, y ese tema es:


¿Importa la apariencia para hacer cosplay?
Mi respuesta es NO, el cosplay no va de físicos, no va de si eres blanco o negro, no va de si eres alto o bajo ni de si te sobran diez quilos o te faltan 5, NO.
Quiero dejar esto MUY claro, porque sé que cuando siga desarrollando mi teoría muchos van a olvidar cuál es mi postura principal y de por seguro me van a acusar de algo que no pienso ni he dicho. Así pues, con esto en mente, prosigamos.
La siguiente pregunta que debemos hacernos es ¿Importa la apariencia en el mundo real? La respuesta es SI. Queramos o no, nos desagrade esta idea (como a mi) o no es una realidad innegable que el físico, la apariencia, las formas, el vestuario, la belleza facial importa en nuestras relaciones para con los demás, y no sólo informales, sino formales. Pero hablo más allá de la mera fisiología, genética y bendición divina de haber nacido bajo una buena estrella, por apariencia me refiero también a el saber vestir, el saber estar, el saber relacionarnos etc.
Si importa esta apariencia física y externa, el siguiente paso en esta divagación es… Si rompes esa apariencia mínima… ¿Qué consecuencia tendremos? Muchos de nosotros vestimos de tribus urbanas que no son conocidas en España como lolitas, gyarus, visual-keis, ulzzangs etc. Y muchos otros de tribus que aunque están en España desde hace tiempo no tienen “buena acogida” como góticos o heavys y muchos otros tan siquiera les importa su apariencia ¿Me váis a decir ahora que ser de la manera que somos NUNCA os ha traído “algún problema”? No se trata ahora del hecho que, aunque estés dispuesto a afrontar esos problemas y estés orgulloso de como eres, no te importe el qué dirán. Ahora hablo del hecho fáctico y real que cuando sales a la calle vestido con tus ropas visuals/goticas/lolitas/ la gente te mira, como poco, de una forma rara.
Es un hecho. ¿Por qué mentir? ¿Por qué ocultar que esto, como nuestras aficiones tachadas de “raras” nos han traído problemas? Es REAL. Pero NO es deseable, no es justo, ni tan siquiera debería pasar! Pero es la realidad.
¿Estáis de acuerdo?
Ahora llevemos este mismo silogismo lógico al mundo del cosplay, desempolvemos un poco de nuestros conocimiento de filosofía:

Si las apariencias importan en el mundo real.
Si el cosplay existe en el mundo real.
Entonces las apariencias importan en el mundo del cosplay.
¿Es deseable? No. ¿Es real? Si.
Vale, entonces ¿Por qué existen aquellos que animan a los demás a que vayan en contra de la realidad?¿Qué digo? Pues digo que el mundo del frikismo, ya no sólo del cosplay, está lleno de es arquetipo de personas, de “esa amiga no tan guapa pero quizás si algo resultona” que aprovecha a su amiga más fea y gordita para mal aconsejarla y así ella destacar más cuando va a su lado (consciente o inconscientemente).
¿Os duele la realidad? Pues es lo que hay. Esa gente existe, esa gente que te malaconseja, que te habla de idealismos y que te habla del “pero tu no te preocupes por lo que digan los demás” cuando ellos mismos NO siguen sus propios consejos, porque ellos saben cuál es la realidad.
Esa gente, queridos lectores, son despreciables y existen, fuera y dentro de nuestro mundillo. Pero en nuestro mundillo son una plaga, son unas personas que se escudan en el idealismo del “debiera ser” y del “por decir esto soy mejor que tu” cuando lo único que hacen es alentar a que se salte al vacío.
Señores lo siento, de verdad que lo siento, de verdad que me gustaría que si una chica que pese 120 kilos se vista de Ivy del Soul Calibur no nos diera cuanto menos un buen susto verla en un salón, DE VERDAD que me gustaría que fuera esta la realidad. Pero NO es así. Lo que si que es así son las risas que va a causar y los comentarios, y si tiene suerte, si tiene suerte no los oirá cuando pasen a su lado hablando con ella. Pero en este tipo de cosas no hay suerte, así que los oirá, se mirará al espejo, luchará en su interior con la idea que le han dicho mil veces “si te gusta que no te importe, vístete así” y al final, se sentirá mal, muy mal tanto que sólo los que se han sentido así podrán saber. Porque esa es la cruda realidad.
¿Y sabéis que? Puede que sea impopular lo que voy a decir, puede que sea lo que muchos piensan pero se lo callan porque no queda bien, pero la realidad es que a esa chica, ese comentario de “Haz lo que quieras” no le ha ayudado nada, y yo no se lo daría.
¿Sabéis yo que haría? Más allá de desear que las cosas no fueran así y denunciar a la gente que no respeta a los demás, mientras el mundo no cambie, lo que haría es hablar con ella y mostrarle que puede que haya un personaje que le guste que no le pega, pero que seguro que hay muchos otros que encontramos que le sentarán mejor.
Lo que yo haría no es untarle los oídos con falsedades para luego dejarla sola en un evento como mofa de los demás. Lo que no haría es presentarle un mundo que no existe. Lo que no haría es ignorar como todos estos que van de justicieros ignoran que esa chica estará días y días, por mucho que lo niegue y sea fuerte, pensando en su interior lo mal que se siente. Se puede causar mucho sufrimiento por querer quedar bien y por no decir la verdad, la cruda verdad de una realidad injusta en la que vivimos, pero que es eso, en la que vivimos.
Sinceramente, estoy harta de ver cómo personas que saben que ellas jamás harían eso animan a chic@s a hacer un acto como ese, sólo para sentirse bien, sólo para sentirse superiores diciendo que ellos no los juzgarán, cuando saben que quizás no juzguen a su amigo, pero seguro que si se encuentran un caso similar en un evento serán los primero que, diciéndolo en voz alta o no, se rían de otros. Estoy harta de que hagamos daño a los demás. Empezando por quien se ríe y terminando por quien no ayuda a dar solución.
Pero de lo que realmente estoy harta es de que se piense que las personas como yo, que decimos la pura verdad, seamos tachados, como poco, de ir en contra de la “verdadera afición”.
¿Sabéis lo que yo les digo a esa gente? Yo no voy en contra de la “verdadera afición” (si es que eso existe) lo que estoy en contra es del sufrimiento innecesario de las personas, del engañabobos y de hacer pensar a los demás que sólo hay una vía para ser feliz, que es seguir un camino imaginario de losas amarillas.
Pues no, seré impopular, pero diré la verdad, YO no tengo un físico extraordinario, tengo muchas partes de mi que no me gustan y justo por eso, tal y como hago cuando salgo a la calle, maximizo mis encantos con mi ropa, no dejo al descubierto mis partes más fea y de las que me avergüenzo. Pues con el cosplay hago lo mismo, porque quiero representar al personaje que me gusta, quiero hacerlo bien y quiero sentirme bien. No quiero que cuchicheen a mis espaldas, no quiero escuchar risas sobre mí. Y por eso no veo justo que yo le desee eso a otros.
¿Y sabéis qué? Que por eludir a personajes que me gustan pero que no me sientan bien no he muerto, y cada año me he vestido de otros que me gustan, cada año por nueve. Y ya esta. No hay más drama. Me queda fatal el moreno, jamás podré ser Yuuko de XXXHolic por mucho que me encante, pero podré ser Suu de Clover porque el blanco me queda genial. Ya esta. No hay más. Se trata de saber elegir, de hacernos bien y de no olvidar cuál es la realidad.
Concluyendo:
¿Podéis hacer lo que queráis? Si.
¿Podéis cambiar la realidad actual sólo con vuestros consejos? No.
¿Sois mejores por aconsejar un hecho ideal y ficticio a quien no le va a hacer nada bien?

Eso… eso… decidmelo vosotros.

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